La Federación Mexicana de Fútbol y todos los involucrados en la Comisión Disciplinaria de nueva cuenta han quedado como un órgano sin autoridad o quizás con más de la cuenta porque sin importar lo que esté en el reglamento, ellos deciden qué aplica y qué no… lamentable.

La Comisión Disciplinaria no aplicó el castigo que señala el Reglamento de Sanciones a Miguel Herrera a quien sancionó solo con tres partidos de suspensión en lugar de los cinco que indica el reglamento en una situación como esta: insulto racistas o discriminatorios.

El reglamento existe para eso, para cumplir las reglas, para que no existan matices ni interpretaciones, en esta ocasión, la Federación lo volvió a hacer, lo volvió a dejar a su consideración en lugar de aplicar la normativa:

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