El periodista salvadoreño Isaac López dice que el abuso de fuerza con que lo sometieron a él y a otros ocho migrantes en el centro de detenciones de Adelanto, California –como se ve en un video–, fue parte de un maltrato exagerado y continuo que vivió dentro del centro penitenciario.

En el video se ve que una oficial rocía spray pimienta a los ojos a cada uno de los migrantes en una protesta pacífica, mientras que otros celadores los fuerzan a terminar una huelga de hambre.

“Lo que no se ve es que nos roció todo ese bote y luego fueron por otro, que también nos vaciaron” antes de pasar a los golpes y el encierro, dice, López.

En una humilde vivienda en un vecindario de bajos recursos de Tijuana, López platica a La Opinión que lo que el público pudo ver en ese video que recorre medios y redes sociales es solo parte de un maltrato continuo de la empresa privada Geo, que obtiene ingresos por cada migrante que mantenga sometido.

El video muestra la ruptura violenta de la huelga de hambre, pero no los motivos por los que el grupo de migrantes se arriesgó a protestar pacíficamente.

El abuso “comienza desde que usted llega ahí, desde que lo obligan a ponerse ropa interior con manchas de que la estuvo usando alguien más”, dice López, quien subraya que las hieleras -celdas- están muy llenas de gente y muy frías; además solo proveen agua dos veces al día y no a todos les toca.

“Y Adelanto queda en el desierto”, enfatiza.

Agrega que “dan desayunos, por ejemplo, de hot cakes, pero necesitaría un martillo para partirlos, comida casi a punto de echarse a perder; un día nos dieron piezas de pollo, que estaban ya descompuestas, y al levantarle la piel encontramos gusanos”.

La única forma de salir de esas condiciones en Adelanto era mediante fianzas que les imponían, a uno por lo general de 50 mil dólares, muy ocasionalmente de 45 mil, pero son sumas que casi ningún migrante ha visto en su vida, comenta.

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