Las restricciones en las fronteras de Estados Unidos por la pandemia de coronavirus, le han permitido al Gobierno del presidente Donald Trump implementar algunas de sus medidas migratorias, como la deportación acelerada.

Esto ha afectado a diversos grupos, pero un reciente reporte de The New York Times indica que, según los datos disponibles del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), entre marzo y abril se deportaron a 915 menores de edad.

Las expulsiones se dieron apenas llegaron a la frontera, en menos de 96 horas, como marca el nuevo protocolo, que en abril permitió la expulsión de 10,000 adultos, según datos de las propias autoridades.

El informe indica que 60 fueron enviados a sus hogares desde el interior de los Estados Unidos.

Destaca que en el mismo periodo al menos 166 jóvenes inmigrantes fueron admitidos en el país y obtuvieron las garantías de estancia.

La oficina Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) se ha negado a revelar cómo el gobierno estaba determinando qué normas legales aplicar a qué niños.

“Simplemente no podemos publicarlo”, dijo Matthew Dyman, especialista en asuntos públicos de la agencia.

El informe destaca que el cambio en la política del presidente Trump es muy marcado, ya que históricamente los migrantes menores de edad llegaban a la frontera sin tutores adultos y recibieron refugio, educación, atención médica y un largo proceso administrativo que les permitía presentar un caso migratorio.

“Los (menores) que finalmente fueron deportados fueron enviados a casa solo después de que se hicieron los arreglos para asegurar que tuvieran un lugar seguro al que regresar”, apunta el Times.

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