La Administración Trump esta desarrollando planes enfocados no solo a eludir las leyes estatales que limitan el acceso del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a los datos de los conductores sino también a sancionar a los estados que se nieguen a proporcionar dicha información.

De acuerdo a un borrador sobre el que publicó Buzzfeed News, el Gobierno estaría planeando usar estados afines para recopilar discretamente información a la que las agencias federales no pueden acceder por ley.

Entre las intenciones de la Administración está emitir represalias contra los estados que se nieguen a entregar los datos solicitados. Estas medidas de castigo pueden ser cerrar las oficinas de DHS en el lugar en cuestión, negarse a aceptar su identificación estatal, reducir los servicios “precheque” de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y la posible citación por conceder licencias de conducir a inmigrantes indocumentados.

El memorando lo preparó James McCament, una influyente figura en la agencia federal y jefe interino de la oficina de políticas de DHS, y lo firmó el 27 de enero el secretario interino de DHS, Chad Wolf. En él se desvela cómo el Gobierno está sopesando en secreto obtener la información que desea y arremeter contra quienes se nieguen a aportarla.

Nueva York ha plantado cara recientemente a DHS al evadir la petición de la agencia. Buzzfeed News considera que todo apunta a que los ataques federales van especialmente enfocados a este estado, que también permite a los migrantes indocumentados obtener licencia de conducir. La batalla entre los de Trump y Nueva York es la última en una prolongada y creciente lucha en contra de las llamadas políticas “santuario“, que limitan la cooperación local con las autoridades migratorias.

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