Desde el 21 de marzo, cuando las autoridades fronterizas implementaron más restricciones debido a la pandemia por el coronavirus, casi 500 migrantes indocumentados han sido descubiertos en las cajas de remolque de camiones de carga que circulan en la ruta de los “polleros traileros”.

En esos casi dos meses la Patrulla Fronteriza ha detectado 28 tractocamiones en los que eran trasladados por las carreteras de dos sectores de Texas más comunes para el contrabando de personas: Laredo y Valle del Río Grande.

De acuerdo con Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), estas dos regiones que abarcan unas 200 millas de frontera, desde el puente internacional Juárez-Lincoln hasta la garita de Brownsville, han sido tradicionalmente “zonas calientes” para el contrabando humano con camiones cargados de migrantes.

Los “polleros traileros” que operan en la frontera de Texas suelen cobrar desde $6,000 hasta $12,000 dólares a cada migrante por el cruce y el traslado, según las autoridades.

Una vez que los migrantes cruzan el río Bravo/río Grande son alojados en moteles o en “casas de seguridad” que los contrabandistas rentan en las ciudades o poblados de la frontera en espera de poder colocarlos por montones en cajas de tráiler.

Luego, para trasladar a los migrantes hacia la zona metropolitana de San Antonio, los “polleros traileros” utilizan la red carretera de Texas tratando de evadir una docena de retenes que la Patrulla Fronteriza mantiene en esos dos sectores del estado.

Una red de polleros que operaba de esta forma era encabezada por una mujer llamada Brenda Yadira Gámez Castañeda, de 41 años de edad, apodada “Güera La Trailera”, quien a principios de este año fue sentenciada a 10 años de cárcel por conspiración en el contrabando de indocumentados al coordinar a choferes de tráiler para evadir los retenes carreteros.

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