El presidente Donald Trump ha vuelto a poner a los 11 millones de indocumentados en el banquillo de las deportaciones. La primera vez lo hizo durante la campaña 2015-2016 cuando aseguró que expulsaría a los 11 millones en un plazo de 18 meses y luego dijo que sólo se verían afectados 4 millones con antecedentes criminales.

La segunda vez fue el 25 de enero, apenas cinco días después de instalado en la Casa Blanca. El mandatario firmó dos órdenes ejecutivas, una sobre el muro en la frontera con México y otra sobre las jurisdicciones santuario donde decretó que la presencia indocumentada constituye una amenaza a la seguridad pública y nacional de Estados Unidos.

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