Por Telésforo Isaac
Obispo Emérito Iglesia Episcopal/Anglicana

Soñar es inevitable en la vida de los seres humanos y de los pueblos.  Se  afirma que esa condición en las personas pasa en un período de inconsciencia durante el cual el cerebro permanece sumamente activo. En los pueblos, soñar es continuo. Tomando esto en cuenta, se puede conceder esta referencia a la historia de los pueblos en el desarrollo de la vida histórica-cívico-social; pues, así como las personas pasan tiempo soñando, los pueblos tienen perpetuo estado de visión de ideas, anhelos, derechos, conquistas, seguridad, estabilidad económica y los otros valores que son propios de un Estado soberano. Esta perspectiva nacionalista se mantiene  durante el devenir de la historia de la nación.

Como los sueños de los seres humanos los anhelos de los patriotas pueden ser de una variedad de sentimientos: positivos, negativos, fascinantes, inquietudes, incertidumbre, tristeza, congoja, preocupación, temor, intrigas, ilusión profética, mensaje divino, amonestación, fantasmagórico, advertencia, percepción de triunfo o como algo que debe ser emprendido o evitado…

Los sueños de un pueblo pueden ser de tipo político: para el avance social, visiones de estrategias a tomar, imposición de ideas, recomendaciones, enfoque para conculcar decisiones, persecuciones,  encuentros para sintetizar acciones previsibles, huelgas, intrigas, conspiraciones,  actos violentos y otras concepciones con ideas y anhelos de obtener las aspiraciones políticas-cívicas-sociales.

Los sueños de patriarcas bíblicos y de patriotas nacionales pueden reflejar variedades de sentimientos que hierven en sus mentes con visos de fascinación, inquietud, ilusiones y fuerza motriz para alcanzar el objetivo de conquista, liberación,  transformación del estado nacional o para lograr metas a corto o largo alcance.

La Biblia  contiene relatos de sueños o visiones como transcendentales fuentes de información divina dados a los influyentes líderes como en los casos de Abraham (Genesis 12: 1ss); Abimelec (Genesis 20:3); Gedeón (Jueces 7:13-14); Salomón (1 de Reyes 3: 5-15); (Ezequiel 37:1-10); (Daniel 4:9); José, esposo de María la Madre de Jesús (Mateo 2:13); Pablo (Hechos 16:9).

En la historia secular de pueblos y naciones de la Civilización Occidental hay innumerables líderes que soñaron con las emancipaciones de sus pueblos y lucharon  para concretar sus metas. Dada la limitación de espacio, solo se mencionará a Guillermo Tell, personaje de la independencia Suiza; Simón Bolívar, político venezolano y fundador de la Gran Colombia y Bolivia; Juan Pablo Duarte, activista y libertador de la República Dominicana y Mahatma Gandhi, dirigente de la independencia de los indios.

Todos los pueblos de este mundo continúan soñando, luchando y esperando los mejoramientos de los beneficios y oportunidades sociales  para alcanzar la plenitud de respeto de la  dignidad humana, paz, concordia, cumplimiento cabal de seguridad, justicia, acatamiento de los derechos humanos y disfrute de  bien estar social general y solidario.

Los elementos que afloran en los sueños, son generalmente: un problema que resolver; un obstáculo que quitar; un enredo por desatar; una desviación para enderezar; una tendencia para cambiar: una amargura para endulzar; un conflicto para dilucidar; un amarre para soltar; un vicio para terminar; un caos para disciplinar ; una corrupción moral para corregir y en fin el disfrute de vida placentera y satisfactoria.