Una rutina agotadora, una noche de mal sueño o la necesidad de relajarse son algunos de los motivos por los que las personas deciden tomar siestas diurnas. Sin embargo, una reciente investigación encontró que si estas se vuelven excesivas podrían representar una señal temprana de enfermedad de Alzheimer.

Los autores explicaron que las áreas del cerebro que nos mantienen despierto durante el día podrían dañarse durante las primeras etapas de esta enfermedad, y por ello, las siestas recurrentes serían un primer síntoma antes que otros ya conocidos, como comenzar a olvidar cosas.

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