La superpropagación, donde pacientes individuales transmiten una infección a un gran número de personas, es una característica que se ha repetido en casi todos los brotes de enfermedades contagiosas recientes.

No es culpa de las personas portar esta particularidad, pero a la vez tienen un impacto significativo en cómo se expande una enfermedad.

Hasta ahora ya se conocen reportes iniciales de superpropagadores en el brote del nuevo coronavirus que apareció primero en la ciudad de Wuhan, China, a finales del año pasado.

Al británico Steve Walsh, quien contrajo el virus en Singapur, se le vincula por ejemplo con la infección de otras 11 personas durante unas vacaciones en la nieve en los Alpes franceses.

Cinco de los contagiados están ahora en Reino Unido, otros cinco en Francia y uno en Mallorca, España.

Walsh, por su parte, dijo este martes que se ha recuperado del todo, pero que tanto él como su familia siguen aislados “por precaución”.

¿Qué es un superpropagador?

Se trata de un término sin una definición científica estricta.

Básicamente se trata de alguien que infecta significativamente a más personas de lo que lo hace un paciente habitual.

En promedio, cada persona infectada con el nuevo coronavirus lo transmite entre dos a tres personas.

Pero esto es solo un promedio; algunas personas no se lo transmiten a nadie, mientras otras infectan a muchas.

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