En Estados Unidos la adicción a los opioides es un problema grave. Pero un hospital universitario está probando un tratamiento revolucionario que funciona con implantes cerebrales.

Es la primera prueba de este tipo que se realiza en el país norteamericano. La idea es que esta tecnología ayude a pacientes con adicción severa a reducir su ansiedad.

Gerod Buckhalter, de 33 años, es uno de ellos. Lleva más de una década sufriendo recaídas y sobredosis, y ya se sometió a la cirugía para recibir el implante.

El médico principal a cargo de ella, Ali Rezai, describió el dispositivo como un “marcapasos para el cerebro”.

Pero añadió que no es una tecnología de productos de consumo y que no debería usarse para “mejorar a los humanos”.

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