Todos los seres humanos somos seres sexuales por excelencia y por ende, tener sexo es completamente sano, normal e incluso, además de proporcionar placer, tiene como fin la reproducción y conservación de nuestra especie; sin embargo, el problema está cuando el sexo se convierte en algo más y se vuelve una adicción.

Gabriela Orozco Calderón, quien es académica de la Facultad de Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuando una personas es adicta al sexo actúa de forma compulsiva en este ámbito y no puede parar por la ansiedad que esto produce.

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