Se ven por todas partes: en baños públicos, en hospitales, en gimnasios, a la entrada y salida de sitios con mucho tráfico humano, instalados en dispensadores fáciles accionar.

Además son súper fáciles de llevar en el bolsillo en pequeñitas botellas plásticas. Bastan unas gotitas y listos, ya podemos agarrar ese sándwich con las manos y comérnoslo sin riesgo.

Son los populares geles antibacterianos, antisépticos o desinfectantes para las manos que nos hacen la vida más fácil en esta era obsesionada con la higiene.

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