Aunque se trata de un problema de salud pública mundial, la obesidad es una enfermedad que puede prevenirse adoptando hábitos saludables. Sin embargo, esto se vuelve más difícil cuando el responsable es un factor no modificable, como la genética.

Con el objetivo de encontrar una solución a esta situación, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán evaluó el efecto de 18 tipos diferentes de ejercicios en más de 18,000 participantes con un elevado riesgo genético de desarrollar obesidad. Tras comparar los datos, los expertos encontraron cuales serían las actividades más efectivas para lograrlo.

La obesidad es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación anormal o excesiva de grasa corporal, al punto de que puede elevar el riesgo de diferentes problemas para la salud, como enfermedades cardiovasculares, diabetes o diferentes tipos de cáncer. Según la Organización Mundial de la Salud ( OMS) se triplicó desde 1975, alcanzando actualmente más de 650 millones de casos a nivel mundial.

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