El microbiólogo Frank Plummer ha estado en primera línea de batalla contra algunas de las epidemias más alarmantes del mundo, desde el VIH hasta el ébola. Pero su ilustre carrera enmascaraba una dependencia cada vez mayor del alcohol. Ahora, el investigador se ha convertido en el conejillo de indias en un ensayo clínico que investiga si los implantes cerebrales pueden ayudar a tratar la adicción al alcohol.

El alcohol siempre fue una parte importante de la vida de Frank Plummer.

Al comienzo de su carrera investigadora, a principios de la década de 1980 en Nairobi, comenzó a confiar en el whisky para relajarse y manejar el estrés, la decepción y el dolor relacionados con su trabajo.

Él y sus colegas podían sentir la urgencia visceral por su trabajo mientras observaban cómo se desarrollaba la crisis africana del VIH.

“Me sentí como un bombero o algo así, pero el fuego no se apagaba”, le dijo Plummer, de 67 años, a la BBC.

“Simplemente, seguía y seguía y seguía. Había una sensación de que necesitabas hacer algo y de que el mundo necesitaba hacer algo. Y yo estaba tratando de llamar la atención hacia eso y de obtener dinero para continuar con nuestra obra. Así que era una época de presión intensa“.

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