El neologismo “googlear”, aunque no es aceptado por la Real Academia de la Lengua, es uno de esos verbos que uno conjuga a diario. Pero es posible que ya no lo vayas a escuchar tanto.

Hubo un tiempo en el que Google era el principio y el fin de la existencia online.

Si no podías encontrar lo que buscabas tecleando un par de palabras en su reconocida cajita de búsqueda y apretando “intro”, lo más probable era que no existiera.

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