Alguna vez ese smartphone fue el mejor del mercado y el consumidor lo usó con una mezcla de fascinación y orgullo. Tenía una cámara con 8 megapixeles y una capacidad de almacenamiento de 16 gigas, bluetooth y audífonos con cable, una pantalla con 1280 por 720 pixeles de resolución y soportaba la banda 3G. Hoy es parte de los 152 millones de teléfonos que se tiran por año sólo en los Estados Unidos, y que contienen más de USD 60 millones en componentes de oro y plata, entre otros valiosos metales.

En los países desarrollados cada año se tiran, en promedio y por persona, 21 kilos de basura electrónica. En el mundo sólo se recicla entre el 12,5% y el 20% de las 50 millones de toneladas métricas de basura electrónica anual, según la Sociedad de Estadísticas de E-Waste Global, que predijo además que esa cifra podría crecer a 120 millones hacia 2050. Pero la llegada de la red 5G podría hacer que esa cifra sea aun muy superior.

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